Tun che wirarun (el nuevo grito mapuche), por Felipe Gutiérrez
13 08 2010Vamos a recuperar algunos ensayos escritos por los estudiantes del Taller de Periodismo Multimedia 2009, en el marco de la discusión sobre los nuevos desafíos y/o oportunidades de los periodistas en el contexto de los nuevos medios digitales. Este texto es de Felipe Gutiérrez, y creo que vuelve a tomar relevancia dado que este lunes se celebró el Día de los Pueblos Originarios y siguen en huelga de hambre varios presos políticos mapuche, encarcelados mediante la Ley Antiterrorista.
Tanto para visitantes como para integrantes del curso, sus comentarios son bienvenidos y esperados.
Tun che wirarun (el nuevo grito mapuche)
“La información es un caos, el conocimiento es el orden espontáneo de ese caos; la libertad es navegar en la onda de esa espontaneidad”.
Hakim Beypor Felipe Gutiérrez Ríos
Hace dos semanas tomaba un café con Pedro Cayuqueo, el periodista mapuche rockstar de Temuco, director de Azkintuwe –Mirador en mapuzungun- , el diario electrónico mapuche más leído. Pedro me contaba que la decisión de pasar el antiguo pasquín contrainformativo que hacían en la UFRO fue difícil y tardía. Ellos se postulaban como la voz de los peñis en lucha. Y los peñis no tenían Internet.
Sin embargo el papel se hizo insostenible. “Imagínate que a un colectivo de cabros, críticos, de izquierda, universitarios se les hace tremendamente difícil poder hacer un medio. Ahora a todo eso, súmale que éramos indios. ¡Para nosotros es tres veces más difícil!”. Si además a eso se le agrega la sistemática represión policial contra la prensa en la Araucanía, y el hecho de que el mismo Cayuqueo fue tomado detenido en 2003 con 200 ejemplares del diario, la decisión no podía esperar. Tuvieron que pasarse al Internet.
Es revelador escuchar un testimonio así, sobre todo si se compara con el ambiente periodístico santiaguino que decide ser mayoritariamente electrónico. Hay lugares donde no es opción. Pedro me contesta a eso que da lo mismo, que ahora es mejor. Que hay alegrarse porque están las dos opciones, que hace 20 años buena parte de los medios contrainformativos mapuche no habrían podido existir. Y eso nos parece atroz.
Las formas de asociatividad que han logrado periodistas y colaboradores, mapuche y huincas afines a la causa indígena es lo que ha permitido que las muertes, los ataques y los montajes hayan podido ser cubiertos por los medios de prensa tradicionales. Las entrevistas que aparecieron en 3tv.cl, las primeras que clarificaron el contexto de la muerte de Jaime Mendoza Collio, fueron enviadas por gente de Angol. El audio del Carabinero que ordena el disparo a Matías Catrileo fue publicado por un periodista de la radio Digital.
“El Internet lo descubrimos porque veníamos de la escena cyberpunk” decía Cayuqueo. Esto es paradigmático. El mundo anarcopunk, fue uno de los primeros en entender la importancia del Internet. El resurgimiento de ese movimiento y su música a comienzos de la década pasa porque fueron pioneros en asociarse a través de IRC, ICQ, cadenas de mails e incipientes páginas web. “Internet es un espacio libre: para los punkies, para los mapuche, para todos”, dice Pedro.
Azkintuwe funciona con un grupo estable de periodistas y colaboradores pagados, pero mapuexpress , otro de los medios más reconocidos del territorio mapuche, funciona gracias a una decena colaboradores –anónimos y ad honorem- a los que se suman muchos otros espontáneos, en varias ciudades desde Santiago a Puerto Montt.
El mapu es un medio que nació hace 10 años, funciona como una pequeña agencia que amplía varias noticias al día y es el paradigma del medio mapuche de periodismo participativo. Su twitter suele ser el primero en informar los sucesos del mundo mapuche. Al rato le hacen eco las radios Bio Bio y Cooperativa.
En el territorio mapuche emerge un nuevo periodismo. Participativo, ciudadano, contrainformativo y electrónico. Sin embargo, creo que estas formas de construir el periodismo son el camino a la libertad mapuche, más no la libertad.
El Internet puede ser un espacio con bajísima censura. Puede permitirnos construir nuestros propios medios, nuevas formas de hacer nuestras pegas, plataformas de la revolución. Pero internet no es la revolución y esto se sale del mundo mapuche, y habla de nuestras revoluciones y nuestro futuro periodístico.
Esto porque en Internet el cuerpo no existe, es sólo un espectador y está alienado. Y un cuerpo alienado no puede ser libre. Mejor lo explica Hakim Bey, “El Ciberespacio es un espacio sin cuerpo. Él es un espacio abstracto y conceptual. No existe olor en él, ni gusto, ni sentimiento, ni sexo. Si una sola de estas cosas existe allá, son sólo simulacros de estas y no ellas mismas”.
El aporte del periodismo participativo ha sido vital para la contrainformación mapuche, el Internet, en tanto espacio, le ha dado posibilidades antes inimaginables a gente como la de la radio comunitaria de Tirúa o el Canal 5 de Puerto Saavedra. Pero los peñis saben que la libertad no se encuentra ahí, porque son naturaleza misma, pura realidad no virtual que vive, que siente y que lucha. La libertad de los ches está en su mapu. Él único territorio libre.
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