Talleres de verano: Creación de sitios en WordPress e Investigación+Diseño de Experiencia de Usuario (UX)
27 12 2010Categorias : Uncategorized
Es evidente que la locura navideña está desatada por doquier y desde el mundo de los negocios esperan ganancias suculentas, producto de las ventas pascueras.
Los árboles de navidad al medio de la polémica cuando se argumenta que un árbol artificial frente a uno cortado del bosque, es más dañino, por la huella de carbono, que está matando el medio ambiente.
Los panes dulces con fruta confitada que no es tal y los viejos pascueros sofocados de calor con sus barbas falsas de algodón chino, constituyen parte de la geografía del fin de año.
Poco o nada se habla del nacimiento del niño Dios, símbolo del cristianismo y motivo de tanta algarabía por estas fechas.
La iglesia católica, anglicana y algunas protestantes, históricamente, le han dado un sentido espiritual a tan magno acontecimiento, que sin embargo es superado por la lujuria del tener más que el ser.
Queda la sensación de un mundo que cierra los ojos frente a las miserias que los mismos seres humanos se han encargado de instalar.
Poco o nada se piensa en aquellos que no tendrán ni siquiera un mendrugo para llevarse a la boca, mientras otros navegan por el derroche y la opulencia.
Los que sufren cesantía, aquellos que están en situación de calle, los que no tienen un salario digno, forman parte de nuestra sociedad, pero en la esencia están excluidos de ella.
El pecado social vive entre nosotros y los que tienen el poder de hacerlo, deberían enmendarlo.
Que la estrella de Belén los ilumine. Feliz Navidad.