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La buena nueva para mas de un millón de personas: Línea 6 del Metro

30 12 2009

El anuncio de la Presidenta de la República, de poner en marcha el proyecto de la línea 6 del Metro, y que favorecerá a más de un millón de personas, constituye una excelente noticia para una ciudad que ve con alarma como crece el parque automotor.

La contaminación, los atochamientos y la neurosis que ya están padeciendo los santiaguinos, encontrará un alivio sustantivo ya que además le quita carga -unos cuatro mil pasajeros por hora- a la demandada línea 1.

Unir ocho comunas populosas de la capital, no sólo se inscribe como una virtud, por el sólo hecho de conectar a otras 4 líneas de Metro, ofreciendo múltiples opciones a los pasajeros, sino que además su construcción será subterránea, donde se contempla la recuperación del sector de Isabel Riquelme, Zanjón de la Aguada, la denominada “Costanera de los Pobres”.

El hecho de cubrir 15 kilómetros en 20 minutos, sin duda que se reflejará entre los 105 millones de viajeros, que en un año podrán apreciar la ganancia en tiempo para sus vidas.

La conectividad terrestre de la capital se amplia, y es indudable que falta mucho por hacer, como la línea 3 hacia el norte, o el eje Irarrázaval, pero desgraciadamente somos un país con recursos limitados y la experiencia demuestra que las decisiones de la empresa han sido atinadas desde que se dio el vamos a este moderno sistema de transportes en los tiempos del Presidente Eduardo Frei Montalva, en la década de 1960.

Sin duda, que una vez más, se trata de un proyecto largamente estudiado, que no sólo irá en beneficio de los simples peatones. Apunta a un público más amplio, que verá mejorada su calidad de vida.



La bacteria asesina que mató a Frei Montalva: El terrorismo de Estado

8 12 2009

El miércoles 27 de agosto de 1980 se me apareció en la mente cuando supe la noticia del procesamiento de 6 sujetos vinculados al régimen militar, por el asesinato del Presidente constitucional de Chile (1964-1970) Eduardo Frei Montalva.

El líder democratacristiano sería protagonista de una protesta de grandes proporciones en el Teatro Caupolicán de Santiago. Contra un plebiscito que pretendía otorgarle legitimidad a la dictadura, mediante la aprobación por secretaría de una Constitución fabricada entre gallos y medianoche.

Esa tarde desde temprano el recinto de calle San Diego fue rodeado por policías uniformados y de la policía secreta, para intimidar a los chilenos que se atrevieran a desafiar las pretensiones autoritarias, de una consulta ciudadana al más puro estilo de las dictaduras más oprobiosas: no habría registros electorales.

Frei había dicho desde Sao Paulo, antes de regresar a Chile, que semejante plebiscito no era más que una maniobra del régimen de facto para perpetuarse en el poder.

Su discurso en el Caupolicán, repleto de chilenos que querían recuperar la democracia, marcó un antes y un después y al mismo tiempo, sin saberlo, Frei Montalva, marcó su sentencia de muerte con la bacteria asesina, que sería diseminada en su cuerpo con una red de complicidad para cometer un crimen “casi perfecto”.

Después de 27 años se nos viene a la memoria la figura del hombre que desafió al dictador a debatir la legitimidad de la convocatoria, en una noche de fervor ciudadano. Ese día trasmitiríamos el discurso a todo el país a través de una red voluntaria de emisoras, ya que el Pro Gran Canciller de la Universidad Católica Jorge Medina negó semejante posibilidad a través de Canal 13.

La Cooperativa tomó sus recaudos y contrató dos líneas telefónicas a la Compañía de Teléfonos de Chile.

Comenzó la transmisión y al poco rato se interrumpió la comunicación por la “línea 1″, pero quedó en al aire la “línea 2″. Rápidamente los agentes de la dictadura detectaron el canal de transmisión y también “lo cortaron”. La radio siguió en el aire, para sorpresa de los censores del régimen que operaban en la impunidad. Eran dos gentiles vecinos que habían puesto sus teléfonos a disposición de la radio, pero al correr de la noche, también fueron detectados y los cortaron uno por uno. Y la radio siguió en el aire.

Lo que no sabían los agentes de seguridad era que la Radio Cooperativa había contactado a otra empresa para transmitir vía microondas, que recién operaba en forma experimental. La transmisión llegó al final sin contratiempos y los chilenos entre el miedo y la esperanza, pudieron escuchar el discurso íntegro, desde el primer acto público masivo, que marcaría una senda para recuperar los valores republicanos, pero que al mismo tiempo, terminaría con la vida del ciudadano Frei Montalva, que se atrevió a desafiar al dictador y los civiles que le acompañaron en la aventura.

El magnicidio ordenado por los dictadores se sumaría a los crímenes contra Orlando Letelier, el Gral. Carlos Prats, Tucapel Jiménez, Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno -quedaron graves en Italia- y tantos otros chilenos, degollados, fusilados sumariamente, lanzados al mar…en fin, en la más grande embestida contra los derechos humanos, que Chile, conoció en su historia.

A Eduardo Frei Montalva le quitó la vida una bacteria asesina, la del terrorismo de Estado. La justicia está diciendo su verdad, después de muchos años. Pero una verdad necesaria.



Los desafíos presidenciales para el Bicentenario

7 12 2009

La renovación total de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado, más la elección presidencial, marcarán el destino del país para los próximos 4 años e incluso más allá.

Está claro que cualquiera sea el resultado para la primera magistratura, será necesario buscar acuerdos con la oposición para seguir avanzando hacia un país desarrollado, donde la inequidad sea sólo un mal recuerdo.

El hecho de que el decil más rico de Chile, disfrute del 47% de la torta que produce el país, constituye un motivo de profunda preocupación.

Es un dato que no se puede disimular, ni menos ocultar.

De allí deriva una serie de efectos nocivos que es necesario corregir. Entre otras materias, la calidad de la educación. Si a eso agregamos la creciente atomización de la sociedad, donde la segregación será cada vez más evidente y donde se perderá mixtura social – que era una de las cualidades de Chile – quiere decir que estamos en problemas, como afirma el sacerdote Felipe Berríos.

Los más de 8 millones de electores tienen amplia libertad para elegir entre los 4 postulantes a la Moneda.

A la hora de marcar la preferencia los chilenos deberíamos pensar en aquel que sea capaz de darle gobernabilidad al país.

El presidente que surja de las urnas deberá actuar en concordancia con una categoría de valores que sean compartidos por la mayoría de los chilenos y no grupo de poder, que por muy legítimos que sean, no pretendan imponerse al resto de la población.

El presidente elegido tiene el deber de avanzar con una visión estratégica para alcanzar los objetivos y los propósitos de una sociedad equitativa, más justa y solidaria.

Las metas del próximo presidente sólo podrán cristalizarse en un clima de relativa armonía, cuyo referente está marcado por lo que Chile ha hecho a partir de la recuperación de la democracia.

La ética política es un norte fundamental de todo buen gobernante, y que se pone a prueba en el ejercicio del poder, donde el accionar en la vida pública pasada, es un referente para saber que nos espera con tal cual candidato que busca el favor de la ciudadanía.

Una de las cualidades fundamental del ciudadano presidente deber ser la honestidad. Para eso es necesario, ahora y no después, quien se ha expresado en forma coherente y sincera de acuerdo con valores como la verdad (lo contrario de la mentira y el engaño) y la justicia (lo contrario de la arbitrariedad y la discriminación). Más aún. Nuestro deber cívico es examinar si el candidato de nuestra preferencia se ha comportado concordante con esos principios. Si siente y piensa como dice o es pura mercadotecnia.

Si el chileno que quiere terciarse la banda presidencial es honesto tiene que serlo consigo mismo para empezar. Su respeto por la verdad y las demás personas, su consecuencia con los hechos en forma transparente, nos revelarán un cuadro de honestidad.

Si alguna vez tuvo poder en un cargo público (presidente, ministro, senador y diputado como es el caso que comentamos)   en el ámbito privado o en cualquier entidad, son escenarios para examinar en conciencia, a quien vamos a elegir.

Así podremos decidir bien. A alguien que tenga una calidad humana de excelencia, en una persona a quien podamos entregarle la confianza plena.

Sólo así tendremos un presidente que despeje las dudas sobre la intención de favorecer sus intereses personales, de su sector o de su grupo.

Debemos buscar en las urnas un mandatario que esté pensando en el bien común. En aquellos chilenos que necesitan mejor educación, acceso a la salud plena, vivienda más digna, seguridad ciudadana, salario justo y digno, más y mejor empleo, apoyo para innovación y el emprendimiento.

En suma, Chile necesita un presidente que le garantice gobernabilidad democrática y que al mismo tiempo profundamente honesto.